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La leyenda del tomate en el municipio de Santa Lucía, el comienzo del comercio.
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La leyenda del tomate en el municipio de Santa Lucía, el comienzo del comercio.

  • chicas en el museo de la zafra viendo la historia del tomate

Desde sus inicios en 1885, el tomate ha sido centro del comercio insular. Desde empresarios británicos hasta los propios vecinos de Santa Lucía, su exportación es clave en la economía.

Cuenta la leyenda la historia de dos gigantes que habitaban en la caldera: Tira y Jana. En su lucha, Jana lanzó una piedra que mató a Tira y por arrepentimiento, al percatarse de su acción, su gritó fue tan ensordecedor, que se le escapó el alma por la boca, muriendo en ese instante. En su sepelio, fueron enterrados juntos en el lugar que actualmente lleva el nombre de  "Sepultura del Gigante", y dando lugar al nombre de Tirajana.

Mostrándonos su historia, y no sólo del tomate, también del aceite de oliva donde puedes leer su reportaje pinchando aquí.

En 1885, el cultivo y explotación del tomate isleño lo manejaban los operadores británicos, que comerciaban en exclusiva con su país. Los empresarios canarios tomaron el relevo sin dudarlo, y afianzaron sus relaciones comerciales primero con el Reino Unido y posteriormente con Holanda.

El movimiento de grandes poblaciones había comenzado, hasta principios del siglo XX dominada casi en su totalidad por empresarios anglosajones como Swamston, Leacock, Jones, Miller o Fyffe desarrollaron las plantaciones que llevaban el tomate a sus ciudades y a la población trabajadora a sus ubicaciones más cercanas a su trabajo.

En su época de boom, llegan a vivir del tomate más de 30.000 personas.

Ese movimiento que llevaba a las gentes del interior a zonas costeras donde el tomate se daba mejor, dió a origen a enclaves hasta hoy conocidos como Doctoral, Cruce de Sardina o Carrizal entre muchos otros.

interior del museo de la zafra de visita por santa lucía

Estos pequeños empresarios que aprenden del extranjero, constituyen un impulso decisivo en la economía agrícola incluso hoy día. Empresarios que a finales de 1940 se había hecho un nombre como Diego Betancor, Juliano Bonny Gómez, Aquilino Marrero, Bruno Naranjo o Moisés Rodríguez.

En su época de boom, llegan a vivir del tomate más de 30.000 personas en un trabajo que no dejaba de ser muy duro y que se centraba en una mano de obra muy explotada.

Cuenta la leyenda la historia de dos gigantes que habitaban en la caldera: Tira y Jana.

Muestra de la importancia de este producto agrícola en nuestro municipio son las esculturas que decoran diversas zonas como el "Homenaje a las empaquetadoras de tomate"  o la escultura de "La Zafra" entre otras.

Mostrándonos su historia, y no sólo del tomate, también del aceite de oliva donde puedes leer su reportaje en este mismo blog, hace buena gala el Museo de la Zafra, espacio de increíble interés cultural y de obligada visita para el vecino que quiere conocer la historia de el municipio que le ha visto nacer, de donde crecen sus orígenes.

22-06-2018